QUE LA REALIDAD ENTRE EN NUESTRA AULA

Tal y como expone Loris Malaguzzi: “ La pedagogía debe dejarse atravesar por la realidad que atraviesa, a su vez, al niño.” De esta forma desde la escuela vamos a dejar que esa realidad nos traviese día a día a través de la creación de este blog. Semanalmente quienes nos visitéis iréis sabiendo lo que vivimos,sentimos,pensamos, ... Esperamos que os guste mucho.

martes, 6 de abril de 2010

MANUEL Y EL MAGO DE OZ.

HOY POR LA MAÑANA CUANDO ESTÁBAMOS EN LA SAMBLEA LLEGÓ A LA CLASE EL PADRE DE MANUEL, LUCÍA Y CLAUDIA, TRAÍA EL TRABAJO DE LOS SERES FANTÁSTICOS DE SU HIJO.
LA SEÑO NOS CONTÓ EL CUENTO PRIMERO Y LUEGO LO REPITIERON CLAUDIA Y MANUEL.
CLAUDIA INCLUSO LLORÓ PORQUE DICE QUE NO LE ENCANTABAN LAS BRUJAS SIN EMBARGO NOS DECÍA QUE LO QUE MÁS LE HABÍA GUSTADO ERA HACERLO CON SUS PAPIS Y LUCÍA AUNQUE ES DE LA CLASE DE LOS ELEFANTES.
HA SIDO UN TRABAJO MUY BONITO Y VAMOS A PEDIRLES A ELLOS QUE NOS LO MANDEN POR CORRE PARA QUE TODOS PODÁIS DISFRUTAR DE EL EN CASA.

Y COMO VÉIS ES TAN GRANDE QUE TUVIMOS QUE NECESITAR DE LA AYUDA DE MARCHENA PARA COLGARLO EN LA CLASE.

AQUÍ TENÉIS EL CUENTO, AHORA DISFRUTARLO IGUAL QUE EN CLASE:

En otro lugar, en otro país, en un pueblecito muy pequeño vivía una familia formada por unos papas y sus tres hijos: Manuel, Claudia y Lucía. Los papas trabajaban fueran de casa, pero aprovechaban todos sus ratitos para estar con ellos, pasear, conversar y visitaban casi a diario la biblioteca municipal para que su madre porque aún no sabían leer les leyera todo tipo de libros.
En unas de sus visitas a la biblioteca, Manuel se decantó por un libro que le llamaba mucho la atención por su colorido; lo cogió, se acercó a su madre y le pidió que se lo leyera. El libro se llamaba LA HISTORIA DEL MAGO DE OZ, su madre complació a Manuel y les leyó ese libro con voz pausada y clara, al menos tres veces seguidas, ya que les encantó.
Esa misma noche, cuando Manuel se durmió comenzó a soñar con ese libro que le había leído su madre esa tarde, pero…………… de una forma muy, muy especial:
- En ese sueño aparecían los tres hermanos: Manuel, Claudia y Lucía, se encontraban jugando en un parque, era un parque muy bonito, tenía revaletas, columpios, un tren y varios caballitos de madera, de colores muy alegres, rojo, azul, amarillo, verde. De pronto, comenzó a correr un fuerte viento, los niños se asustaron y como casi no podían mantenerse de pie, se abrazaron todos juntos y cerraron sus ojos. En ese momento, notaron como si volaran y giraran entre sí, tenían tanto miedo que no se atrevieron a abrir sus ojos. En unos minutos sintieron como si sus pies tocasen tierra firme y de la misma forma que el viento apareció, en un plis, plas, desapareció. Cuando abrieron los ojos, no podían creer lo que veían, no sabían donde estaban, pero desde luego no era el parque de su pueblo. Claudia comenzó a llorar y Manuel la abrazó y le dijo, - No te preocupes Claudia, piensa que estamos juntos. En ese momento, apareció una luz muy brillante, apenas les dejaba abrir sus ojos y cómo algo mágico esa luz se fue transformando en una mujer muy hermosa, casi diría que se trataba de un hada y Claudia al verla exclamo: ¡ Oh, es una hada blanca, es una hada buena!. Cuando la luz que desprendía este ser desapareció, los niños le contaron que un fuerte viendo los había llevado a ese lugar y que necesitaban volver a su casa porque allí les esperaban sus papas que estarían muy preocupados. El hada les dijo que la única persona que podía ayudarles era el Mago de Oz que se encontraba en la ciudad Rubí, y que para llegar allí tenían que seguir el camino de baldosas amarillas. En ese momento los niños recordaron el cuento que su madre les había leído varias veces y emprendieron su marcha.
Los niños enlazaron sus manos para no perderse y comenzaron el camino hasta la ciudad Rubí. Al cabo de un buen rato, llegaron a un cruce donde se encontraron con un espantapájaros, era el del cuento, este les saludó como si ya los conociera y les dijo que él ya había visitado al MAGO DE OZ, y que gracias a él había conseguido un cerebro y que ahora era muy feliz. Los niños le felicitaron .Este nuevo amigo le recomendó que para llegar hasta el Mago de Oz tomaran el camino de baldosas amarillas que se encontraba en el lado izquierdo, aunque Claudia discrepó y pensó que el camino correcto era el del lado derecho, por lo que después de discutir con sus hermanos sin llegar a un acuerdo decidió irse sola por donde ella creía, mientras que Manuel y Lucía emprendieron solos el camino que les había indicado su amigo el espantapájaros.
Cuando cayó la tarde, Claudia encontró una casita, pero ¡oh! Era de chocolate y gominolas, ¡ qué guay!, como tenía bastante hambre comenzó a coger pequeños trocitos de esa casita, comió tanto, que sin darse cuenta había hecho un huequito en las paredes de la casita, acercó su cabecita y vió una camita preciosa, era de color rosa, su preferido, agrandó más el huequito y entró y como se encontraba tan cansada se acostó en esa dulce camita y se quedó completamente dormida.
Mientras tanto sus hermanos encontraron a un leñador de hojalata, este al escuchar la historia de los dos niños les ofreció su casa para pasar la noche, este ser tenía un corazón muy noble, incluso les preparó un plato de unos deliciosos macarrones con tomate, comida preferida de Lucia. Cuando acabaron de cenar este leñador les contó a los niños la historia de cómo el había conseguido gracias al Mago de Oz tener corazón como todos los demás. Manuel se emocionó mucho, recordó a sus papas y comenzó a llorar, pensó que nunca más los volvería a ver, también recordó a su hermana Claudia que se había ído sola por otro camino y no estaba junto a ellos. El leñador se sorprendió mucho de la reacción del niño e intentó animarle, también le dijo que debían de encontrar cuanto antes a Claudia, ya que el camino elegido por ella conducía a la casa de la vieja bruja malvada Rufina.: mañana al alba tenéis que emprender la marcha hacia el bosque, allí vive mi amigo el león, el os puede ayudar a enfrentaros contra la malvada bruja.
Los niños al amanecer se despidieron de su amigo el leñador de hojalata y se fueron camino al bosque a pedir ayuda al señor León. Mientras tanto , Claudia continuaba durmiendo en la casa de chocolate y gominolas, pero su tranquilidad duraría poco tiempo ya que la bruja Rufina volvía a su casa. Al llegar se encontró durmiendo a la niña a la qué gritó para que se levantara de su cama y saliera de su casa. Claudia se asustó mucho y comenzó a llorar, pensó que nunca debería haber dejado a sus hermanos y haberse ido sola. La bruja le amenazó con convertirla en un sapo si no se callaba y la obligó a limpiar toda su casa y reparar el agujero que había hecho preparando una gran olla de chocolate fundido. Esta accedió mientras continuaba llorando.
Mientras tanto sus hermanos llegaron al bosque, allí gritaron y gritaron:- señor león, señor león, por favor donde estás, gritaba Lucía sin parar, hasta que éste se les apareció. Era un león de gran tamaño, fiero y que rugía sin cesar. Lucía al verlo, dijo: ¡oh! Menos mal que apareces, necesitamos su ayuda señor león, este paró de rugir y permaneció en silencio, mientras que la niña le contaba que su hermana se podía encontrar en peligro en manos de la malvada bruja Rufina. De pronto, al escuchar el león el nombre de la bruja dio un paso atrás y dijo: ¡oh no!, ¡ la bruja Rufina no!, ya una vez tuve que enfrentarme a ella y no fui capaz, fue mí gran amiga mía Dorothy la que consiguió romper sus maleficios, aunque no lo creais, echándole un cubo de agua a la cara. En ese preciso momento Manuel ante la respuesta del señor león sacó toda la angustia que tenía dentro y contestó: ¡ no puedes hacernos esto, siempre nos han dicho que tenemos que confiar en nosotros mismos para conseguir todo lo que queramos y rodearnos de buenos amigos porque gracias a ellos contaremos con la ayuda para hacer lo que no podamos hacer solos, que quieres decirme amigo león que estamos solos, que no vamos a poder volver a nuestra casa con nuestros papas, si es así a partir de ahora dejaré de confiar en todos y en todo y creeré que no hay nadie que haga las cosas por los demás…. Al león le marcaron las palabras de Manuel que titubeando dijo: no, Manuel, no dejes de confiar en ti y en los amigos porque yo voy a estar ahí, a vuestro lado, igual que Dorothy estuvo al mío aunque me deje la vida en el intento. Tanto fue así que les acompañó a la casita de chocolate de la bruja Rufina; allí se encontraba Claudia preparando el chocolate que le había encomendado la malvada . Rufina al encontrarse con el señor león se puso muy nerviosa y enojada a la vez y le dijo:- ¿ que haces aquí con esos niños?- Son mis amigos, respondió el señor león y vienen a buscar a su hermana, tienen que volver a su casa, y tu la vas a dejar ir. Rufina se quedó pensativa y le dijo:- ¡No! ¡ni hablar, esta niña me será muy útil aquí!. En ese momento, el señor león pegó un gran rugido y saltó sobre la mesa, Rufina empujó a Claudia contra él y le dijo: ¡ tómala, tan poco me es tan útil, además es una niña cursi y tontorrona que sólo sabe llorar!. Claudia abrazó a sus hermanos y le prometió que nunca más se separaría de ellos, que estaba muy arrepentida.

Los niños salieron de la casa de la bruja y de ese bosque, después se despidieron del señor león, dándole un fuerte abrazo y agradeciendo el valor que había tenido ante la bruja, este les entregó una carta para que se la entregaran a los guardianes de la ciudad Rubí y retomaron su camino de baldosas amarillas, pero esta vez, los tres juntos.
Después de varias horas llegaron a las puertas de la ciudad y le entregaron la carta al jefe de la guardia, el cual les acompañó hasta una gran mansión donde vivía el Mago de Oz. Entraron en una gran sala a esperarlo. En unos minutos este apareció y que sorpresa, acompañado del hada blanca que conocieron cuando llegaron. Manuel y las niñas no pudieron contener la emoción y corrieron a abrazarlo llorando y pidiendo su vuelta a casa. El gran Mago de Oz los calmó y les dijo: -por favor, dejad de llorar, claro que podéis volver a vuestra casa, me habéis demostrado Manuel, tú, tu valor, Claudia tú que has comprendido que hay veces que se necesita estar unidos para conseguir algunas cosas, y tu Lucía, eres una niña encantadora que amas profundamente a tus hermanos, y por todo esto merecéis encontrar vuestro hogar, pero por favor, no olvidéis nunca a los amigos que habéis conocido en vuestro camino hasta llegar aquí. Los niños asentaron la cabeza, y…….. en ese momento comenzó a aparecer el mismo fuerte viento que apareció en el parque, cerraron sus ojos y notaron que empezaban a moverse y girar sobre sí mismos, hasta que de nuevo se hallaban en el mismo parque de donde desaparecieron, pero con la grata sorpresa, de que sus padres estaban allí, sentados, en un banco sonrientes, cómo si no hubiera pasado el tiempo, cómo si nunca hubieran estado en el país de Oz. Los niños corrieron hacia ellos y no pararon de besarlos y abrazarlos. En ese momento, Manuel escuchó una voz que le decía: Manuel, arriba, cariño es la hora del cole levántate.
Fin

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